Fractura de la base del cráneo: síntomas, supervivencia, consecuencias.

Las fracturas de la base del cráneo se encuentran entre las lesiones más peligrosas y graves. Se observan con mayor frecuencia en personas activas de personas jóvenes o de mediana edad y socialmente desfavorecidas. Estas lesiones representan el 4% del número total de lesiones cerebrales traumáticas (lesiones en la cabeza).

Las causas de tales fracturas pueden ser golpes directos en la mandíbula inferior o en la cabeza, accidentes de tránsito, deportes (especialmente en los tipos extremos), caídas desde una altura, situaciones de emergencia en el trabajo, etc. Primeros auxilios, métodos de tratamiento y las consecuencias de tales lesiones. Esta información será útil para usted y podrá proporcionarle a la víctima la asistencia necesaria a tiempo y correctamente, aumentando sus posibilidades de un resultado favorable de la fractura.

Mecanismos de daño

 

Las fracturas de los huesos de la base del cráneo en casi todos los casos se acompañan de ruptura de la duramadre del cerebro. Cuando esto sucede, el mensaje de la boca, nariz, senos paranasales, oído medio y órbita con el aire del ambiente externo. Puede conducir a la entrada de agentes microbianos y la infección del tejido cerebral,la aparición de neumocefalia postraumática y la salida de líquido cefalorraquídeo de los oídos y la nariz (oreja y liquorrea nasal).

En el caso de fracturas de la fosa craneal anterior, se produce una hemorragia en el tejido del tejido periorbital ("síntoma de anteojos" u "ojos de mapache"). Cuando la placa perforada y las células del hueso etmoideo se abren paso, el líquido cefalorraquídeo puede filtrarse por la nariz y, en algunos casos, se desarrolla enfisema subcutáneo.

En algunas fracturas de esta parte del cráneo, se pueden producir daños en los nervios óptico, oculomotor y olfativo. Dichas lesiones pueden ir acompañadas de lesiones concomitantes de las regiones diencefálicas del cerebro.


Fracturas de la fosa craneal posterior.

Con tales fallas, aparecen moretones detrás de uno o ambos oídos, y hay disfunciones de los nervios faciales, abducentes y auditivos. Los afectados violaron el trabajo de los órganos vitales. Cuando los nervios caudales se rompen o pellizcan, se desarrolla una parálisis de la lengua, la laringe y el paladar.

Primeros auxilios

El resultado de tales lesiones depende en gran medida de la corrección de los primeros auxilios. Si se sospecha de algún daño, se debe llamar a un equipo de ambulancia de inmediato. Después de esto, se requieren las siguientes actividades:

  1. Ponga a la víctima sobre su espalda sin una almohada. El cuerpo debe inmovilizarse fijando la parte superior y la cabeza.
  2. Si la víctima ha perdido el conocimiento, entonces se lo debe recostar sobre su espalda, pero con media vuelta (coloque un cojín de ropa debajo del cuerpo) y la cabeza inclinada hacia un lado para evitar el vómito.
  3. Trate la herida en la cabeza con un antiséptico y realice un vendaje aséptico a partir de un vendaje estéril.
  4. Quitar las dentaduras postizas, joyas y gafas.
  5. Para desenredar el aliento y la circulación sanguínea.
  6. En ausencia de insuficiencia respiratoria, el paciente puede recibir Analgin con Dimedrol.
  7. Acople a la cabeza fría.

Después de la llegada de la ambulancia y durante el transporte al hospital, se toman las siguientes medidas:

  1. Se introducen agentes diuréticos (Lasix), medicamentos para apoyar la actividad cardíaca (Sulfocamphocainum, Cordiamine) y solución de glucosa. En caso de sangrado masivo, se inyecta una solución de gelatinol o poliglucina en lugar de un diurético.
  2. Con signos de dificultad respiratoria, el oxígeno se inhala a través de una máscara.
  3. Cuando se produce la excitación motora, se administra Suprastin.
  4. El uso de analgésicos puede realizarse con precaución y solo en ausencia de hemorragias masivas y trastornos respiratorios. Se excluye el uso de analgésicos narcóticos, ya que pueden provocar trastornos respiratorios.

Cual medico contactar

Si sospecha una fractura de los huesos de la base del cráneo, debe llamar al equipo de ambulancia y llevar al paciente al hospital. En el futuro, necesitará un tratamiento por parte de un neurocirujano y un neurólogo, un otorrinolaringólogo y un oculista. Para aclarar el diagnóstico, se prescriben radiografía, tomografía computarizada y resonancia magnética.


Diagnósticos

Para cualquier lesión craneocerebral, se realiza un examen para identificar fracturas de la base del cráneo. El examen médico incluye:

  • examen y interrogatorio de la víctima;
  • aclaración de las circunstancias de la lesión;
  • examen neurológico;
  • examen de los alumnos;
  • detección de la presencia de desviación de la lengua con respecto a la línea media y la simetría de la sonrisa;
  • estudio del pulso.

Después de esto, se llevan a cabo los siguientes estudios instrumentales:

  • Radiografía del cráneo (las imágenes se realizan en dos proyecciones);
  • Resonancia magnética
  • TC

Tratamiento

El tratamiento de las fracturas de la base del cráneo debe realizarse en el departamento de neurocirugía con la participación de un neurólogo, un oculista y un otorrinolaringólogo. En las etapas iniciales, para prevenir el desarrollo de complicaciones purulentas, se prescriben antibióticos de amplio espectro, se reorganizan la nasofaringe y el oído medio (se les inculca agentes antibacterianos). Con el desarrollo de procesos purulentos, se lleva a cabo la administración endolumbalal adicional de antibióticos (en el espacio subaracnoideo). Para esto, se puede usar kanamicina, monomitsina, polimixina o un fármaco seleccionado después del análisis (siembra) para determinar la sensibilidad de la flora a un agente en particular. El material para tal análisis puede ser una muestra de líquido cefalorraquídeo o un frotis hecho de la mucosa nasal.

Otras tácticas de tratamiento están determinadas por la gravedad de la fractura, puede ser conservadora o quirúrgica.

Terapia conservadora

Los métodos de tratamiento conservadores pueden usarse solo para lesiones leves y moderadamente graves, en las que la licorrea puede eliminarse sin cirugía.

Se muestra al paciente que cumple con el estricto reposo en cama con una posición elevada de la cabeza, lo que evita la descarga de líquido cefalorraquídeo.Para reducir el edema, la terapia de deshidratación se prescribe al paciente. Para hacer esto, se realiza una punción lumbar cada 2-3 días (extracción del líquido cefalorraquídeo de una punción en la región lumbar) y se realizan introducciones de la misma cantidad de oxígeno en el espacio subaracnoideo (insuflación subaracnoidea). Además, se prescriben diuréticos (Diacarb, Lasix) para eliminar el edema.

Después del alta hospitalaria, se recomienda al paciente que limite el esfuerzo físico durante 6 meses y la observación en el dispensario por parte de un neurólogo, un ortopedista, un oculista y un otorrinolaringólogo.

Tratamiento quirurgico

Las indicaciones para la cirugía neuroquirúrgica son los siguientes casos:

  • la presencia de compresión o daño a las estructuras cerebrales;
  • la presencia de fractura conminuta;
  • la incapacidad para detener la liquorrea de la nariz utilizando métodos conservadores;
  • Recurrencia de complicaciones purulentas.

Los casos anteriores pueden llevar una amenaza directa a la vida y se eliminan solo con la ayuda de la cirugía. Para realizarlo, se realiza trepanación del cráneo. Una vez completada la intervención, la parte abierta del cráneo se cierra con una placa especial o una parte del hueso que se retiró previamente.Después de tales operaciones, el paciente requiere rehabilitación a largo plazo, cuyo programa se elabora individualmente.


Consecuencias

La naturaleza de las consecuencias de las fracturas de esta parte del cráneo depende de su gravedad, la presencia de complicaciones purulentas y enfermedades concomitantes. Las consecuencias de tales lesiones pueden ser directas o remotas.

Los efectos directos se producen durante la lesión. Estos incluyen:

  • la formación de hematomas intracerebrales: pequeñas acumulaciones de sangre son capaces de autoabsorberse, y las grandes comprimen el tejido cerebral y necesitan extirpación quirúrgica;
  • daño al tejido cerebral: dependiendo de la ubicación de dicho daño, la visión, la audición pueden perderse o la respiración se ve perturbada;
  • Complicaciones purulentas: los microorganismos patógenos conducen al desarrollo de meningitis, encefalitis o la formación de abscesos.

Los efectos a largo plazo de tales lesiones se desarrollan algún tiempo después de la recuperación. Típicamente, este período varía de varios meses a 5 años. La razón de su aparición es la restauración incompleta del tejido cerebral o la formación de cicatrices en el área de la fractura, que causa la compresión de los vasos sanguíneos y los nervios.Los efectos a largo plazo incluyen las siguientes complicaciones:

  • convulsiones epilépticas;
  • paresia y parálisis;
  • hipertensión cerebral grave e incontrolada (puede provocar un accidente cerebrovascular);
  • encefalopatía;
  • trastornos mentales.

Previsiones

Las proyecciones para las fracturas de la base del cráneo dependen en gran medida de la gravedad de la lesión, la presencia de complicaciones purulentas, las comorbilidades y la corrección de la provisión de primeros auxilios. Dependiendo de estos indicadores, la frecuencia de defunciones es del 24-52%.

Con grietas simples, fracturas sin signos de desplazamiento y el desarrollo de procesos purulentos, los pronósticos de lesiones suelen ser favorables. Con el acceso a infecciones en el futuro, el paciente puede desarrollar encefalopatía, epipridación, cefaleas frecuentes e hipertensión cerebral no controlada, lo que aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular.

Las fracturas de los huesos de la base del cráneo suelen ir acompañadas de una pérdida masiva de sangre, que puede ser fatal en las primeras horas después de la lesión. En algunos casos, provocan el inicio del coma, que tiene pronósticos extremadamente desfavorables.Posteriormente, estos pacientes pueden desarrollar trastornos mentales y funciones vitales, lo que lleva a una discapacidad de por vida.

Las fracturas de la base del cráneo son lesiones extremadamente graves y peligrosas. En tales casos, se proporciona a la víctima asistencia médica inmediata, después de lo cual debe ser entregada al hospital lo antes posible (preferiblemente al departamento de neurocirugía). Dependiendo de la gravedad de la fractura, se determinan las tácticas adicionales de su tratamiento, que pueden consistir en prescribir una terapia conservadora o realizar una cirugía.

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